jueves, 30 de abril de 2015

Manifiesto ante el Primero de Mayo 2015

En este Primero de Mayo las fronteras europeas se han convertido en un campo de batalla.
 Los miles de inmigrantes muertos ante la indiferencia de los ricos europeos nos pone de manifiesto la crueldad del imperialismo que gobierna el mundo. Los movimientos migratorios internacionales obedecen a la nueva división internacional del trabajo que da al capital la posibilidad de obtener una mano de obra dócil y más fácilmente sometible. El cómo, cuándo y dónde emigrar se ha convertido en un tema recurrente de las conversaciones cotidianas en muchos países empobrecidos.
Se dispara la desigualdad como nunca en la historia: La distancia entre pobres y ricos está agrandándose a un ritmo sin precedentes. Las 85 personas más ricas del mundo poseen una riqueza que equivale a la que suman las 4.000 millones de personas más pobres del mundo. Los multimillonarios más ricos de la actualidad no tienen parangón en la historia y ningún estado ni organismo internacional parece decidido a dar la batalla por el control de los grandes conglomerados que desangran las economías de las familias trabajadoras mediante la explotación, la especulación y la evasión fiscal masiva.
¿Quién son entonces las mafias?
El desempleo, el trabajo sin derechos y la explotación laboral arrasan a los trabajadores asiáticos. Los empobrecidos africanos son saqueados sin piedad por las multinacionales que se aprovechan de sus materias primas sin importarle provocar hambre, guerras y éxodos masivos. El trabajo en Iberoamérica es predominantemente informal, con ausencia total de derechos y sin protección social. La mayoría de trabajadores del mundo no recibe a cambio de su trabajo un salario que le permita sostener a su familia. Ya hay países en los que la columna vertebral de su fuerza laboral la constituyen niños esclavos.
En nuestro país, el 92% de los contratos de trabajo que se firman son temporales. ¿Es esto recuperación? Con una  tasa de paro que sigue superando el 25 % y 50% de jóvenes menores de 25 años también en paro, no hay derecho a celebrar nada. El maquillaje de las cifras estadísticas con trabajo precario y a tiempo parcial nos indica que tenemos una situación que amenaza con enquistarse por muchos años.
Este sistema en que vivimos arroja a la cuneta a millones de personas en el mundo entero. El Primero de Mayo debe ser un día en el que se alce la voz por las víctimas. El trabajo, único creador de riqueza, no debe mendigar nada al capital sino luchar por generalizar experiencias económicas autogestionarias y luchar contra un sistema que permite la apropiación y concentración de riqueza en unas pocas manos.
El triste papel de los sindicatos de los países enriquecidos que han asumido la filosofía de la concertación convierte la fiesta del Primero de Mayo en un día de discursos vacíos. Frente a ello, es la hora de defender el trabajo y sus valores. Y el primero de ellos: LA SOLIDARIDAD.

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